Justo al sur de
Miami emergen los
Cayos de Florida, una franja de
203 kilómetros de
islas envueltas de agua cristalina y arrecifes de coral que forman un ecosistema de gran diversidad y de gran belleza y que atrae al visitante por su tranquilidad y sosiego.
Actualmente se puede pasar de una isla a isla atravesando cientos de puentes y caminos.