El monasterio de
San Bernardo de Clairvaux fue construido en la española provincia de Segovia entre 1133 y 1141 bajo el reinado de Alfonso VII. Los
monjes cistercienses fueron sus inquilinos durante 700 años hasta la desamortización de principios del siglo XIX.
En el siglo XX el millonario Randolph Hearst compró el monasterio y lo trasladó a la ciudad de Nueva York.
Tras su muerte el edificio cayó en manos de un acaudalado de Florida que mandó erigir el monasterio, piedra a piedra, en la ciudad de
Miami.