Tiffany & CO.
Mucho antes de que Audrey Hepburn mirara con nostalgia su escaparate en Desayuno con diamantes,
Tiffany’s ya vendía sus joyas a la élite mundial, como por ejemplo al mismísimo presidente de los Estados Unidos, Abraham Lincoln. Actualmente, esta emblemática joyería se ha convertido en un gran supermercado de piedras preciosas, sobre todo para los turistas adinerados de los países árabes.